Milagro Sala ingresó fuertemente custodiada a la sala de audiencias en el salón «Vélez Sarsfield» del Palacio de Tribunales.
El caos no tardó en hacerse presente en el recinto cuando la acusada comenzó a reconocer a cada una de las personas que se encontraban en el lugar.
«Quiero saludar a todos», dijo y se acercó a la mayoría de los otros imputados que también llegaron a estas instancias judiciales imputados por defraudar al Estado con más de 60 millones de pesos.
«Acá nadie ha robado nada, no somos culpables de nada», decía mientras era invitada por los custodios a ocupar su lugar.
En ese momento volteó la cabeza y se dirigió al sector donde estaba sentados la diputada provincial Mabel Balconte junto a sus hijos, también imputados y les dijo: «Espero que les sirva la plata que les han dado».
Cuando la presidente de trámite, la jueza María Alejandra Tolaba, solicitaba que por Secretaría se ponga a las partes en conocimiento sobre el trámite de las resoluciones pendientes, Milagro Sala interpeló otra vez a un magistrado.
«Que venga Morales a bajar el martillo, por qué manda a las inferiores, yo ya estoy condenada», vociferaba sin escuchar a la jueza que le advertía que guarde decoro o se vería obligada a ordenar que desaloje la sala, lo que finalmente ocurrió.
Milagro Sala continuaba gritando mientras los custodios la acompañaban para que abandone el recinto y en frente de las juezas dijo: «En este Tribunal son unos porros, han sacado en el examen 3,75».
Luego de la situación tensa que se vivió en medio de los gritos y el desalojo de Sala del recinto, alguno abogados defensores pidieron anular la audiencia. El pedido fue rechazado por unanimidad y asi se dió inicio al juicio de la causa conocida como “Pibes Villeros”.
